jueves, 10 de octubre de 2019

Post Rutinario


Un mes y trece días. Eso es lo que llevo aquí hasta este momento en el que he empezado a escribir este post.
Uno pensaría que no es mucho tiempo, y realmente no lo es, en el gran esquema de las cosas. Pero aquí me tenéis, en la biblioteca sentada, como si fuera la semana antes de los exámenes cuando tan solo llevo un mes de clases. Como una psicópata.
Hay algo de lo que no te puedes escapar cuando estás de Erasmus. Algo que ya sabías de antes, pero de lo que no eres realmente consciente hasta que estás allí: vas a empezar de cero. No hay nada conocido, no hay ningún denominador común, ninguna zona segura en la que puedas decir “ah, mira, casi me siento en casa”.
Eso es lo que todos sabemos, no os acabo de contar nada que no supierais.
Lo que no me esperaba es: las costumbres.
Bueno, vale, eso también me lo esperaba. Pero no esperaba que llegaran tan rápido, y a todas partes.
Porque lo curioso es que ya no es solo la rutina, de decir: vale, tengo este horario de clases así que los lunes tengo que comer pronto para estar a la una, o los jueves tengo que madrugar para llegar a las nueve. Ya no es saber que aquí los miércoles se trama fiesta, o que los fines de semana probablemente también vaya a salir (a un coffeeshop un porcentaje considerable de las veces porque la gente aquí no tiene demasiada imaginación).
Lo curioso son las pequeñas cosas de las que me he ido dando cuenta por casualidad.
Por ejemplo, tengo un cuchillo para untar mantequilla. Es azul, de punta redonda, no corta una mierda y me lo compré de segunda mano el primer día que llegué aquí por veinte céntimos. Y, por alguna razón, es mi cuchillo de la mantequilla. No lo puedo usar para cortar carne, y de hecho me asusté un día que quería hacerme una tostada y no lo veía por ninguna parte.
También tengo “el vaso del café”. Un vasito de bambú que ya estaba en la habitación cuando llegué como regalo de bienvenida. El café me lo hago ahí, no en las tazas. Y tampoco me hago el Nesquik por las noches en ese vaso, por supuesto, no soy un animal.
Durante un par de semanas Ana y yo llegamos a una especie de tradición: ir a clase los jueves de resaca habiendo dormido dos horas, y luego al Papa John’s a por pizza. Esta se ha quedado un poco desubicada porque ya no tenemos esa clase (en fin), pero algo me dice que volverá en noviembre porque volvemos a tener clase los jueves a las 9 (y, como ya comenté, las fiestas son los miércoles por alguna razón y quién soy yo para saltarme una fiesta).
Lo que quiero decir con todo esto, aparte de contaros las curiosidades de mi día a día, es que por mucho que nos pese, por mucho que corramos de ella, no podemos huir de la rutina. Ya sé que ahora la rutina es el demonio, es lo peor para la gente, es aburrida y blablablá. Que si no subes tres historias en un sitio alternativo o diferente cada mes es porque eres un aburrido que nunca cambia nada.
Pero, según he podido observar, la rutina siempre va a estar ahí. Da igual que te fuerces a salir a un sitio diferente cada día, que te despiertes y te acuestes a una hora diferente cada fin de semana, que siempre estés quedando con gente nueva. Va a haber algo, en alguna parte, que se va a volver tu rutina.
Porque creo que no es algo malo. No es malo tener algo que te aporte confort, o seguridad. Una sensación de pertenencia, de que estás en tu casa porque ese es tu cuchillo de untar mantequilla y tu vaso del café.
Igual que tampoco es malo quedar siempre con las mismas personas, o repetir planes, o acostarte todos los días a la misma hora.
Quizá es a eso a lo que me ha llevado todo esto. A darme cuenta de que esa demonización de la rutina es una mierda. Vale, quizá no es lo mejor hacer todos y cada uno de los días lo mismo, como un robot, tal y como sale en esas películas tan depresivas y agobiantes.
Pero me he dado cuenta de que no tengo que forzarme a la variedad, a no parar, a ser diferente, a estar siempre empujándome a hacer cosas diferentes cuando en verdad lo que quiero hacer es quedar dos días a la semana con mi novio para hacer el vago y otros dos con los mismos dos grupos de amigos de siempre. Y, en el tiempo que me sobre, ahí es donde quiero meter la variedad (o incluso con ellos, por supuesto).
O bueno, en su defecto ahora que ninguno está, a lo mejor lo que quiero hacer es dedicarme a meterme casi todas las noches en la cama con una tostada de mantequilla y virutas de chocolate mientras veo Doctor Who por tercera vez. Quién sabe.


jueves, 26 de septiembre de 2019

Crónica de una muerte anunciada: la bicicleta como medio de transporte



Creo que ya es momento. Llevamos aquí el suficiente tiempo para contaros la realidad sobre ir todo el día en bicicleta cuando no estás acostumbrada.


Rocío:
La bicicleta. Cuando eres consciente de que te vas a Países Bajosa vivir una temporadita también te das cuenta que tu medio de transporte va a pasar de ser el coche y la maravillosa tarjeta a 16 lereles que te incluye todo, a una bicicleta. A ti, la que se aprendió todas las líneas de metro y pasa más tiempo en los intercambiadores de autobús que en su casa (Moncloa, te echo de menos). A ti, que el conductor de autobús del 621 te conoce y hasta se sabe tus dramas y tu nombre (media hora de bus con atasco dan para mucho). A la que te sabe decir en que estaciones de metro hay baño y dónde están. 


Pero oye, que de repente te hace gracia lo de la bici. Es barato, es saludable, es práctico. Se acabó esperar a autobuses y metros. Se acabó dejar que la aplicación de la CRTM te vacile pero sobre todo, SE ACABÓ APARCAR EL COCHE. Qué bonito, qué práctico, qué fácil. Te enseñaron a montar en bici cuando tenías 4 años, lo tienes todo bajo control. Da igual que destrozaste tu primera bici estampando con una pared y todo el manillar estuviese atado con cinta americana. Montar en bici NO se olvida, o eso llevas escuchando toda la vida.


Y es verdad, no se olvida. Pero claro, hay como muchos factores con los que no contaba. Yo me
imaginaba tranquilita, sosegada, como por el paseo marítimo de Benicassim donde hay cuatro
matados montando, o como cuando montaba en los portales de Madrid. No quiero sonar dramática
pero voy a morir por culpa de dos ruedas.


Nada más llegar a Tilburg, me quedé asombrada con las bicis. Jo, que bien organizado lo tienen,
mirales que apañaos. Poco después procedí a pillarme una bici y ahí empezó mi pequeño drama:
¿y los frenos?


Pues que NO están por lo general en el manillar, que se frena echando los pedales para atrás.
Y claro, yo, ansiosa, entré en una pequeña crisis: voy a morir. Llamé a mi madre una vez que llegué a casa y te dice: “Tranquila hija, es cuestión de acostumbrarse”. Si lo dice tu madre o Bad Bunny, estamos BIEN. Mi padre a la distancia insiste en que te compres un casco, pero es que nadie va con casco y sinceramente, entiendo tu preocupación.


Esa misma tarde me fui al centro con un amiwi y claro, llevábamos tres días en Tilburg y cero dominio en las bicicletas de manillares grandes y frenos para atrás. Encontrar el camino se complicó y optar por sacar el móvil para poner el GPS era un suicidio, ¿cómo iba a conducir con una mano si ya me costaba con dos? Imposible. 


Lo que hubiese estado guay saber de primeras es que había semáforos de bicis, semáforos de coche y semáforos de personas. Me tenía que bajar de la bici en cada semáforo en rojo porque perdía el equilibrio y arrancar costaba demonios (y a veces sigue costando). También hubiese estado guay saber que hay un carril doble en cada acera perpendicular al de los coches que va en una única dirección y que todo lo que nos gritaban en holandés y las señales que nos hacían era porque estábamos yendo en dirección contraria. 


Poco después me enteraría que las motos van por el carril bici. Y que hay policía en bici que te multa si no vas con dos manos en la bici, bebido, drogado o en dirección contraria.


Los siguientes días fueron lo que es la semana de introducción o TOP week, una semana que se resume en salir, beber, dormir poco, ser un despojo y pasarlo muy bien, eso sí. Ese mismo lunes me encontré con la pregunta que sería mi pan de cada día: ¿dónde  coñ* está mi bici? Tres cervezas, poca luz y más de mil bicicletas aparcadas me tuvieron 15 minutos buscando mi bici. Eché de menos aparcar y encontrar el coche, mucho más fácil que la bici. Pero no, no todo acaba ahí. Me monté en la bici y empezó a sonar a goma desgastada y en pleno drama, unos holandeses más majos que las pesetas me dijeron otra constante en la vida con bicicleta: “you have a flat tire”. Así que nada, me fui a la estación y con mi inglés de cuasi-borracha pregunté qué hacer y muy majas ellas, me llevaron a inflar la rueda donde un señor simpático. 


Al día siguiente me encontré con otro pequeño gran drama: montar la bici con resaca, sin haber dormido y con dolor de culo por el sillín. Pero si algo me hizo sentir inmortal fue montar en bici después del cantus: una media de 18 cervezas en 2 horas no pudieron conmigo y solo me caí redonda una vez en un semáforo. Si he podido hacer esto, puedo hacer cualquier cosa con la bici (spoiler:no).


Todo fue en orden hasta que se acabó la TOP week y me volví decente. Estuve sin beber alcohol 4 días, limpié mi habitación, hice una colada y fui a la compra. Y ella, que se creía que dominaba la bicicleta, perdió el equilibrio con las bolsas de la compra en los manillares y se cayó de la bici. Al día siguiente me compré una cesta.


Hubo unos día de distensión con la bicicleta y estuve muy tranquilita hasta que en el campus de la uni atropellé a un chaval. Estaba super nerviosa y el chaval, sano y salvo, me dijo que todo correcto pero me fui de ahí pues a pata y nerviosita.


Mencionar lo orgullosa que me sentí cuando Sofía aprendió a montar en bici, que hasta borracha monta ya bien.


Esa misma semana me pensé que mi bici era un tractor y me fui al centro a comprar en un súper con ofertas (prometo hacer un post hablando de este). Y claro, mucha cesta pero no me cupo una mierda y me volví a pata arrastrando cuatro bolsas, una mochila y una bici porque perdía el equilibrio montando.


Obviando el peligro que tiene montar en bici cieguísima y lo afortunada que soy de que no haya casi bicis ni coches a altas horas de la mañana, y de las aventuras y desventuras que nos pasan de fiesta (este post ya está en proceso), no todo son jajas. El martes pasado íbamos Diego y una masa de ron barato que creo que era yo volviendo de fiesta cuando nos paró la policía. Que les había llamado la atención que me estuviera cayendo de la bici todo el rato, o algo. Pero si algo tiene Diego es arte, así que cuando nos preguntaron que si estábamos bien y borrachos, Diego les empezó a contar que en nuestro país no es normal montar en bici y que yo estaba aprendiendo desde hace una semana. Yo, metida en el rol y en la película, sudando alcohol, les dije que estaba mejorando y que me estaba enseñando. Nos dijeron que si nos ayudaban y nosotros que todo estaba bien. Tres veces más me caí, una de ellas al parecer dije “no puedo estoy muy ciega”, en el barro y con la bici tirada encima. 


Por último pero no menos importante, el pasado martes había como de costumbre una fiesta temática en el Carpe, pub de la IESN de aquí de Tilburg. Esta fiesta, titulada “What would you be without your degree?” Implicaba a una Rocío metida en el papel de “sugar baby” con botas y gafas de sol incluidas, más 4 rebujitos y dos cervezas. ¿Resultado? Me choqué con la bici de una amiga y no solo rompí mis medias sino que tengo una preciosa herida en toda mi rodilla que estuvo sangrando toda la noche. 


La verdad que podría mencionar cosas como la de atar la bici con alguien y que se caigan, tirar todas las bicis en efecto dominó, los problemitas aparcando bicis, la gente que se rompe cosas montando en bici y tienen que pagar 300 lereles, el miedo súper racional a que te roben la bici... pero eso está muy normalizado ya. Hoy también casi muero saliendo del parking del súper. 






Bea:
Como ya ha adelantado Rocío, hoy he venido a este blog a hablar de una cosa: las malditas bicicletas en este país del demonio.
Lo cierto es que antes de venir aquí no le di muchas vueltas: sabía que casi todo el mundo las usaba, que eso quería decir que no iba a haber demasiados coches (lo cual es positivo), y que yo sabía montar bastante decentemente desde hace años. Ninguna locura, pero estaba lo suficientemente tranquila como para no entrar en pánico antes de tiempo.
Pero oh, sí, entré en pánico como una campeona en cuanto puse mi culito en ese sillín.
Como ya ha comentado Rocío, aquí las bicicletas (al menos la mía), no tienen frenos en el manillar sino que se frena pedaleando hacia atrás. Parece simple, pero já. Primer problema: el freno no es muy sensible. Hay que darle bien para que lo sienta.
Resultado de imagen de hay que acariciarlo fuerte para que lo sienta


Como todo el mundo presupone, el Erasmus es un periodo de independencia, de aprender cosas sobre la vida y sobre uno mismo. Una de las cosas que primero aprendí yo es que: me bloqueo bajo presión. Jaja sí, se me olvidaba cómo frenar.
Os dejo debajo una lista de los accidentes que he tenido en este primer mes, AKA tres semanas de utilizar la bici:
  • Golpeé en la rueda de atrás a un señor en un cruce porque me bloqueé. Me caí al suelo mientras gritaba “sORRY”; a lo que el hombre, muy agradable, respondió: sOrRy. Y me insultó en neerlandés, probablemente. Todo esto conmigo levantándome del suelo.
  • No calculé bien y le di en el bastón a una señora ciega que estaba cruzando la carretera y me siento bastante mal por esto.
  • No voy ni a hablar de cuantas veces casi me choco con coches que se me cruzan. Por cierto, aquí tampoco se lleva mucho eso de poner los jodidos intermitentes.
  • Y la mejor de todas, la que más dramática suena, la que voy a contar a más gente sacando de contexto, y la que probablemente me va a hacer beber en algún yo nunca: me pilló una moto. ((Contexto: era de noche, llovía a muerte, y me paré en un lado de la carretera para ponerme la capucha del chubasquero. Me paré donde no debía, mis luces son dynamos y por tanto se apagaron, y todo ese cúmulo de cosas hizo que un señor en moto no me viera y me golpeara. Yo casi ni toqué el suelo y solo me hice dos arañazos pero el señor se cayó y no se movía y por un momento pensé que lo había matao. Oops))


Todo esto me llevó a un bloqueo bastante chungo, que no alivió nada la situación porque yo en las venas llevo miedo en lugar de sangre. 
PERO TRANQUILOS, porque no todo es malo. El cerebro, muy sabio él, procede a hacer lo que lleva haciendo durante milenios de evolución para no perecer: adaptarse. Y desde hace unas semanas ya no he tenido más accidentes, voy mucho más tranquila y mucho menos cafre. De todo se sale, hermanos.
De hecho, para no rayarse, os doy un bonus de cosas positivas. Ya, ya sé que no habéis venido aquí a por cosas positivas, pero es lo que hay. Si queréis solo drama, ya podéis cerrar esta pestaña, se ha acabado la fiesta.
Va, allá va:
*Saber cuándo parar de beber se aprende*
Sí, en Españita no hay problema con llegar a las ocho de la mañana más borracho que una cuba, beberte un litro de agua y a dormir la mona. Aquí yo, personalmente, siento algo más de respeto por tener que volver a casa pedaleando. Así que he desarrollado un sistema para estar pedo toda la noche, pero que se me haya bajado lo suficiente cuando tengo que coger la bici como para no morir de camino.
Ya está, esa es la habilidad, y estoy muy contenta con ella. No sé exactamente cómo lo hago, pero mi correo está disponible para todo aquel que quiera preguntarme por este don. 
Imagen relacionada


Y bueno, yo creo que con este alarde de superioridad podemos ir chapando.
Como conclusión, quiero enviarle un mensaje a todo aquel que vaya a venir a este país con intención de vivir una temporada, o simplemente con intención de alquilar una bicicleta: nunca olvidéis que el truco para no llevaros una sorpresa desagradable es saber, ante todo, que todo otro individuo circulando a vuestro alrededor es muy probablemente gilipollas. No fiarse.

Si habéis llegado hasta aquí solo me queda daros las gracias por el apoyo incondicional hacia nuestro sufrimiento, y esperar que sigáis aquí para nuestro próximo post.

Con cariño, una chica que quiere cancelar su suscripción a ser adulta.





sábado, 27 de julio de 2019

30 días y contando (Bea's edition)


Poco después que a Rocío, inevitablemente, también llega a 30 días mi cuenta atrás. Justo hoy, también. Y creo que nuestro estado mental y emocional no es muy diferente, la verdad.
No sé muy bien cómo expresar los nervios extraños que tengo, precisamente porque no son parecidos a ningunos que se suele tener. Yo solo me voy cinco meses, pero me da la sensación de que se me van a hacer a la vez muy cortos y muy largos.
Hoy he empezado a hacer la maleta. No he metido mucho, tan solo cosas de invierno que sé que no me voy a poner hasta entonces y algunos jerseys y sudaderas. Lo he hecho en parte porque sabía que mi madre me iba a dar el coñazo si me tiraba la mañana leyendo en la cama, y en parte porque no se me ocurría nada mejor con lo que quemar mi energía nerviosa.
Veo que va a llegar la semana anterior al viaje y voy a repetir cinco días seguidos el mismo outfit roñoso porque ya tengo todo lo demás en la maleta.
Ni confirmo ni desmiento que hace dos días, a las 7.15 de la mañana (ni más ni menos) que llegué de fiesta me diera un buen breakdown y estuviera 10 min seguidos llorando en la almohada de mi novio porque me dio mucho miedo darme cuenta de que en un mes ya no iba a estar aquí. No solo no voy a estar aquí, sino que voy a estar sola.
La parte buena es que una amiga mía de la uni a la que llamaremos Ana porque se llama Ana ha conseguido venir a la misma ciudad que yo, y en el fondo siento que tengo ahí una especie de colchón, que voy a estar con ella y la voy a poder dar el coñazo hasta que piense que no debería haber ido allí.
Otra parte buena es que el mismo día del breakdown tuve un sueño bastante agradable. En el sueño acababa de llegar a Groningen y me estaba instalando y estaba muy contenta porque tenía un espejo en mi cuarto que iba a decorar con dibujos de flores. En el sueño estaba también nerviosa, pero a la vez tenía esta sensación de “venga, esto va a ser genial y voy a disfrutarlo”. Fue como la parte buena de irme, sin nada de la parte mala. Fue sorprendentemente agradable, y creo que me voy a agarrar a ese sueño como si fuera un salvavidas.
No dudo ni por un momento de que voy a echar de menos a toda mihente. Incluso voy a echar de menos a mis padres, aunque sea agradable no tenerles todo el día encima de mí.
Por ahora, mis planes incluyen escuchar La Hora Golfa que hagan mis amigos (como no lo hagáis vamos a tener problemas voy a ir a por vosotros), y darle un buen uso al Skype para hablar con todos ellos.
Voy a echar de menos a mi hermano y a mi cuñada y me va a poner triste no poder ver cómo mi sobrinx en ciernes se prepara para nacer, y me voy a chinar cuando nazca antes de que yo vuelva.
Probablemente me voy a poner a tope con las inseguridades y me den tres úlceras lo siento cielo perdón.
Voy a echar de menos a María y a tomar café con ella y que me cuente todas las cosas que haga con los bebés que va a cuidar, aunque probablemente me lo va a contar igualmente pero jo.
Lo que no voy a echar de menos va a ser el puto camino de hora y media para llegar a Somosaguas, mira tú por donde, la verdad que sin eso estoy muy bien (aunque sí a la gente de somos aguas aka mis amiguis uwu).
Me pondría a decir todo y a todos los que voy a echar de menos, pero eso sería copiar a Rocío y yo no soy una plagias y además entonces esto me ocuparía 378943 líneas y tampoco es plan de dar el coñazo que nadie ha venido hasta aquí para que le cuente mi vida, solo mis desgracias.
Pero bueno, 30 días y contando.

lunes, 15 de julio de 2019

La cuenta atrás: 30 días para Tilburg

Suena “Friday, I am in love”. Estoy visualizando a Raquel bailando como cuando en el acta provisional sale un APROBADO (5). Estoy en una litera tumbada con Bea dormida al lado. Menudo emotional breakdown, siendo sincera. Mierda, mañana nos vamos de aquí. La despedida es inminente, tienes que dejar de procrastinar el pensar que te vas. 

Aprovecho para escribir. Me voy en 30 putos días. No hay vuelta atrás, te vas a vivir sola a otra ciudad un año. 

Supongo que tener miedo es normal. Se me pasan cien mil preguntas sin resolver, dudas y miedos por la cabeza. Supongo que lo de ser una persona que necesita tener todo bajo control ahora no funciona. Supongo que seguir haciendo como que queda mucho para irme, tampoco. Y empezar a echar de menos, empieza a ser real.

Las primeras despedidas ya han ocurrido. Joder, qué raro. Ni siquiera me he ido y ya sé y siento que voy a echar de menos a Raquel diciendo “ajco” o “cojquillas”, a Laura abrazándome al entrar a clase, a Bea diciéndome “UwU” y su manita, la sonrisa de Paula, Brando hablando de sus innovaciones culinarias o las tardes tiradas hablando de absolutamente todo con Maite. Echo de menos a María exagerando, la coalición hater entre Ana y yo, la sensibilidad de Marina, las pijamadas con Bea, las tardes viendo a Trisha Paytas con Carlos, la chulería de María o los abrazos de Natalia. Despertarme y ver a Chispa. Regar mis plantas. A mi padre sentado jugando a la tablet. A mi madre siendo el ser de luz que es. Los snapchats (o spapcha) con Lupita. Las tardes con Marco y las anécdotas de la Tía. A Susi diciéndome “Osi, relájate” cada vez que la lío al salir, a Kike lanzándome corazones coreanos y a Ainho poniéndome ojos de loca y luego abrazándome. A Hector contándome movidas de conductor de autobús. Las cerves de la Troika con Jota y Laura. Las actualizaciones con Laura y Cande. Las pintadas de los baños de Somosaguas. A Eli y sus clases de piano. Al guacamole de Mercadona (en serio, ¿qué voy a hacer?).

Voy a echar de menos Somosaguas. Las noches yendo al garito cutre a hacer pis (y que en verdad espero que cierre porque me recuerda a “ya sabéis quién”). Voy a echar de menos las tardes actualizándonos, los planes aleatorios, y sus caritas. Voy a echar de menos los abrazos de mis hermanos, ir en coche con Kike por la noche mientras me pone temazos e ir al gimnasio con Ainho.

Ahora 30 días se ven escasos para terminar de despedirme e irme. 

Pero sobre todo, tengo miedos. No hace ni un año desde que me costaba salir de la cama de los ataques de ansiedad que tenía, no podía comer y dormía 2 horas como mucho cada noche. Sin mis amiwis y familia, no podría haber salido de ahí. E inevitablemente me pregunto, ¿y si me pasa? ¿Cómo voy a salir sola? ¿Y si no encajo ahí? Y si me pasa lo de Halloween, ¿quién me va a recoger inconsciente? ¿Cómo sabrá el agua de ahí? Y si me rompen el cora, ¿quién me va a recoger de la parada de bus o quién me va a acariciar el pelo hasta que me relaje? ¿Qué va a pasar con el único chico que me ha tratado bien en bastante tiempo y con el que ando a medias (y el miedo a hablar de qué siento)? ¿Y si me pierdo algo importante? ¿Y si, y si, y si?

En fin. Que yo que sé. Por otra parte creo que he progresado mucho a nivel de gestión emocional, de la ansiedad y de confiar (que básicamente he empezado a hacerlo). Pero sigo siendo un saco de miedos con cara de haber mordido cinco limones y de querer rajarte entera cuando en verdas por dentro soy un bebé. En fin. Que ganas mil, pero miedos también.

Me encantaria tener la tranquilidad de que todo va a ir bien. Pero de momento, me desahogo por aquí. Iremos informando

martes, 18 de junio de 2019

Introducción al blog y quiénes somos uwu

Hola! Pues nada, que esto del Erasmus ya se va haciendo real y nuestra vena Wattpadder tenía ansias de escribir.

Probablemente nos leáis personas conocidas o amiwis (os queremos uwu) así que tampoco hay mucho que no sepáis en esta intro, pero bueno, que respondemos algunas preguntas que os pedimos para introducir el blog y tal.

Básicamente, os iremos contando nuestras experiencias más ridículas de este futuro año (y, si la cosa va bien, igual lo extendemos a más allá del Erasmus), y trataremos de tomarnos con humor todas las mierdas que nos pasen. Que, como tenemos mala suerte (y somos unas pringadas), serán para rato.


¿Qué os hace especial?
Como esta pregunta nos costaba hacerla individual y rozaba el narcisisimo, Bea responde la de Rocío y Rocío la de Bea
  • Bea: Lo primero que me viene a la cabeza para describir a Rocío es que, de primeras, es muy dulce. Luego ya pues a lo mejor te suelta una guarrada o que se quiere tirar por un puente tranquilamente, pero siempre así como muy dulce y adorable que dices ay no pero toma mi corazón porfa. Y luego: ¿¿¿¿¿¿¿¿escuchenme el rollito que trae?????????? Es de la gente que puede llevar cualquier cosa e ir tan tranquila con rollazo y tiene pantacas súper chulos. Y bueno me gusta que se puede hablar con ella de todo y que te escucha y te baña en apoyo y cariño y es súper fuerte como persona. Todo eso es muy muy difícil de encontrar en alguien así que tuve que hacer un blog con ella y mandarle stickers diariamente pa que no se me escape.
  • Rocío: La primera vez que vi a Bea ella estaba súper feliz, enérgica y guay. Así sigue, pero ahora tengo la suerte de que sea mi amiga. Decía mucho la palabra “flama” y me enseñó un meme el segundo día de uni, si esto no es goals no sé yo bien que puede ser. Es la persona más creativa que conozco, que lo mismo te hace un dibujo en dos minutos que te escribe un capítulo de un fanfic que se te pone a cantar. Ahí empezó a ser mi crush. Y sinceramente, es de estas personas que lo mismo te tiras la hora de antes de entrar a un examen de social en la biblioteca hablando de cosas obscenas que luego le cuentas toda tu vida y sabes que te va a apoyar, escuchar y entender incondicionalmente. Y jamás me he aburrido con ella, ni un solo segundo. Y por si esto no era suficientemente empalagoso, no me escondo: I feel so lucky de tenerla y compartir con ella mi vida, la ansiedad e intensidad, mis uwus, mis memes, mis stickers y mi corazón.
¿Qué es lo primero que tenéis pensado hacer al llegar ahí?
  • Bea: discutir con mi madre probablemente
  • Rocío: Después de dejar las maletas en mi zulo con encanto, supongo que dar una vuelta y esas cosas.
Contadnos vuestro proceso Erasmus
  • Bea: he hecho alrededor de 8 Learning Agreements ya. Esto es básicamente elegir qué asignaturas quiero hacer allí y por cuáles convalidarlas en españita. Es muy difícil porque cada una vale créditos diferentes y además algunas son muy diferentes pero muy interesantes y se acaban de actualizar y bueno eso que he hecho ya trescientas. Por parte de la casa, fue muy fácil encontrarla porque mi uni tiene una ONG de residencias asociada y ya nos dijeron día y hora para alquilarla así que ahí tengo mi zulito individual para mi uso y disfrute (estoy chinada porque quiero persianas). Además, como soy muy neurótica y sé que suelo tener mala suerte, ya tengo comprado el vuelo y todo así que sé exactamente a qué hora de qué día exacto voy a llegar allí.
En fin, aparte de este coñazo técnico, creo que estoy teniendo mucha suerte con el papeleo y estoy tratando de no pensarlo mucho porque sino me angustio jeje
  • Rocío: Pues esto es lo típico que se tiene que actualizar más adelante, pero respecto al papeleo pues bueno. Ahora todo se empieza a hacer real y eres más consciente de que te vas. Al principio es como que queda mucho (noviembre), y cuando te dicen a donde te vas (enero), todavía tardas unos meses en empezar a hacer el papeleo (abril). El papeleo es aburrido y pesado, y en mi caso lo tuve que rehacer varias veces (y me tocará rehacerlo más pero ya no hay miedo) y llegué a pensar que había un fantasma en mi habitación porque se envió una solicitud sola. Para coger la habitación un poco más y tienes que enviar un virus informático a todas las personas conectadas: en 8 minutos se acabaron y los nervios fueron reales, pero ya tengo mi zulo con encanto alquilado. Por lo demás, todo correcto.
¿Cómo os veis de aquí en cinco años?
  • Bea: espero haber conseguido terminar el grado y, con un poco de suerte también el máster. Espero poder ayudar a mucha gente o tener algún tipo de trabajo que me permita por lo menos vivir y poder independizarme (muy importante). Espero seguir escribiendo en este blog porque pinta interesante y eso querrá decir que sigo dándole la turra a @rocio
  • Rocío: espero haber acabado la carrera y formarme más profesionalmente (porque menuda carrera interesante y bonica). Seguir con las mismas amistades y relaciones con gente que me aporta y quiero mucho, y conocer a más gente y más mundo (ella wonderlust madre Bea sácate la guitarra y me tocas Creep). A ser posible no ir a una media de 2.5 rupturas por año y seguir mejorando a nivel personal (super deep). Seguir pintando, escribiendo, tocando los instrumentos y los cojones :)
¿Por qué países bajos?
  • Bea: en mi caso fue bastante fácil porque es casi el único destino en el que solo te piden inglés que no sea Reino Unido. ~Y los porros también~
  • Rocío: A ver, cómo te lo explico
¿Os da miedo iros?
  • Bea: por una parte no, porque tengo muchas ganas de descubrir cosas nuevas y hacer amigos y vivir sola. Por otra parte, soy muy insegura y le tengo PÁNICO.
  • Rocío: pues bueno, soy bastante tímida al principio y algo de vértigo si que da. Pero también muchas ganas.
¿Qué esperáis conseguir del Erasmus?
  • Bea: Pues sobre todo me gustaría tener una libertad e independencia que sé que me va a hacer muy bien como persona. Aparte de eso, me encantaría vivir todas las experiencias que pueda con la gente que sea necesario, y vivir TODOS LOS CLICHÉS DE ERASMUS. Quiero ir a clase de empalme, casi no ir a clase, ir a fiestas de residencia, invitar a gente a dormir en mi cuarto de la residencia, llorar por las noches porque me siento sola, ir a esos coffee shops, dibujar y escribir muchísimo en mi tiempo libre, visitar sitios bonitos… esas cosillas.
  • Rocío: Súper cliché, pero muchas experiencias y gente guay, conocimientos personales en sustancias estimulantes del sistema de recompensa cerebral, volver viva y 60ECTS a ser posible.
¿Qué esperáis hacer en el blog?
  • Bea: llorar probablemente. Compartir toda la mala suerte que tengo y las malas decisiones precipitadas que tome. A veces colaros algo profundo que no os esperéis.
  • Rocío: Contaros un poquito de nuestras vidas por ahí y también sobre las cosas que reflexionamos y nos pasan a las dos.
¿Cuánto pensáis gastaros en porros?
  • Bea: depende de si tengo que elegir entre comer o comprar porros porque igual ganaría la comida :(
  • Rocío: Depende de cuántos macarrones y sopa de 1€ me apetezca comer por mes (pero parte razonable de mis ahorros).
¿Cuántas preguntas os hicieron realmente y cuántas os habéis tenido que inventar?
  • Bea: and I oop-
  • Rocío: mum i am scared can you pick me up
¿Qué esperáis aprender del Erasmus?(para la vida)
  • Bea: lo que es: vivir sola. Tengo muchas ganas de cagarla en cosas cotidianas súper simples y terminar el cuatri siendo una persona funcional o un cadáver y no acepto ninguna otra opción intermedia.
  • Rocío: Vivir sola y todo lo que implica (considerando que hace dos semanas casi incendio mi habitación quemando una nota intensa de mierda). Aprender prioridades: comida o alcohol, clase o dormir, siesta o no siesta. Y sobre culturas distintas.
¿De qué os conocéis?
  • Bea: hombre es la bestie de la uni así que la conozco del par de veces que hemos coincidido en clase
  • Rocío: La universidad
¿Sabéis el idioma de ahí?
  • Bea: perdona duolingo te prometo que esta semana conseguiré todos mis puntos dame otra oportunidad.
  • Rocío: No, todo lo voy a dar en inglés. Estoy amagando con el Duolingo (pero en verdad es para que le den puntos a mi madre que está enganchada).
¿Os van a convalidar todo?
  • Bea: me han dicho que sí así que espero que no sea una vil mentira.
  • Rocío: Espero.
¿Cuánto tiempo os vais?
  • Bea: 5 meses AKA un cuatri
  • Rocío: 10 mesecitos
¿Creéis en el tópico Erasmus Orgasmus?
  • Bea: tengo un novio bastante interesante que también se va de Erasmus y somos una pareja decente así que todos los orgasmus se reservan para las visitas que nos hagamos tamos bien
  • Rocío: por favor
¿Qué os vais a cocinar?
  • Bea: JAJAJAJAJA
  • Rocío: Mamá, tranquila, prometo beber mi agua y comer mi verdura.
¿Vais a echar de menos el agua de Madrid?
  • Bea: has escrito Madriz mal
  • Rocío: preguntas con respuesta obvia no ¿eh?
¿Pretendéis estudiar?
  • Bea: soy una empollona no sé a quién pretendo engañar
  • Rocío: resulta que nos vamos a esos destinos Erasmus donde no solo hay que estudiar sino que al parecer son prestigiosas universidades donde cuesta aprobar y se aprueba con S E I S.
¿Cual es la pregunta que más os hacen?
  • Bea: sobre el Erasmus es jaja sí sobre los porrillos. En mi vida en general que cuántos cafés llevo
  • Rocío: Respecto al Erasmus, que si pretendo drogarme mucho. Respecto a mi vida, que si pito en los controles de aeropuerto.
¿Os pensáis ver durante el Erasmus?
  • Bea: No solo vamos a estar solisimas sino que estamos a un tiro de piedra así que voy a estar bajo su cama cuando llegue a casa.
  • Rocío: Autobús a Amsterdam: 1 hora:4€. Autobús a su corazón: directo y gratis. Obviamente.
¿Hace un año os imaginábais qué ibais a estar como ahora?
  • Bea: la verdad es que no. Suelo no pensar en las cosas que me agobian, y en ese momento me agobiaba pensar en qué andaría haciendo a estas alturas. Estaba súper dispersa con las amigas de la uni, y menos mal que este año ya me he centrado y estoy viviendo momentos impresionantes. Tengo una relación súper guay que el año pasado no quería ni pensar si iba a durar hasta hoy (spoiler: si), y mis estudios van mejor de lo que podría esperar porque estaba hecha un desastre. Además estoy haciendo cosas productivas en la vida!!!!! Lo que menos ha cambiado es mi grupo de amigos pero esos no tienen por qué cambiar jeje
  • Rocío: respecto al Erasmus, de siempre me ha molado conocer gente de fuera y tenía bastante claro que quería hacerlo, solo que no sabía ni donde iba a acabar ni me lo terminaba de creer. Así que se podría decir que sí. A nivel personal, las cosas han cambiado mucho, mi forma de gestionar las relaciones y tras haber pasado por una etapa chunga de ansiedad e insomnio, dramatizo mucho menos, estoy más tranquilita, sosegada, apaciguada, valorando lo verdaderamente importante y creo que bastante más feliz :)