sábado, 27 de julio de 2019

30 días y contando (Bea's edition)


Poco después que a Rocío, inevitablemente, también llega a 30 días mi cuenta atrás. Justo hoy, también. Y creo que nuestro estado mental y emocional no es muy diferente, la verdad.
No sé muy bien cómo expresar los nervios extraños que tengo, precisamente porque no son parecidos a ningunos que se suele tener. Yo solo me voy cinco meses, pero me da la sensación de que se me van a hacer a la vez muy cortos y muy largos.
Hoy he empezado a hacer la maleta. No he metido mucho, tan solo cosas de invierno que sé que no me voy a poner hasta entonces y algunos jerseys y sudaderas. Lo he hecho en parte porque sabía que mi madre me iba a dar el coñazo si me tiraba la mañana leyendo en la cama, y en parte porque no se me ocurría nada mejor con lo que quemar mi energía nerviosa.
Veo que va a llegar la semana anterior al viaje y voy a repetir cinco días seguidos el mismo outfit roñoso porque ya tengo todo lo demás en la maleta.
Ni confirmo ni desmiento que hace dos días, a las 7.15 de la mañana (ni más ni menos) que llegué de fiesta me diera un buen breakdown y estuviera 10 min seguidos llorando en la almohada de mi novio porque me dio mucho miedo darme cuenta de que en un mes ya no iba a estar aquí. No solo no voy a estar aquí, sino que voy a estar sola.
La parte buena es que una amiga mía de la uni a la que llamaremos Ana porque se llama Ana ha conseguido venir a la misma ciudad que yo, y en el fondo siento que tengo ahí una especie de colchón, que voy a estar con ella y la voy a poder dar el coñazo hasta que piense que no debería haber ido allí.
Otra parte buena es que el mismo día del breakdown tuve un sueño bastante agradable. En el sueño acababa de llegar a Groningen y me estaba instalando y estaba muy contenta porque tenía un espejo en mi cuarto que iba a decorar con dibujos de flores. En el sueño estaba también nerviosa, pero a la vez tenía esta sensación de “venga, esto va a ser genial y voy a disfrutarlo”. Fue como la parte buena de irme, sin nada de la parte mala. Fue sorprendentemente agradable, y creo que me voy a agarrar a ese sueño como si fuera un salvavidas.
No dudo ni por un momento de que voy a echar de menos a toda mihente. Incluso voy a echar de menos a mis padres, aunque sea agradable no tenerles todo el día encima de mí.
Por ahora, mis planes incluyen escuchar La Hora Golfa que hagan mis amigos (como no lo hagáis vamos a tener problemas voy a ir a por vosotros), y darle un buen uso al Skype para hablar con todos ellos.
Voy a echar de menos a mi hermano y a mi cuñada y me va a poner triste no poder ver cómo mi sobrinx en ciernes se prepara para nacer, y me voy a chinar cuando nazca antes de que yo vuelva.
Probablemente me voy a poner a tope con las inseguridades y me den tres úlceras lo siento cielo perdón.
Voy a echar de menos a María y a tomar café con ella y que me cuente todas las cosas que haga con los bebés que va a cuidar, aunque probablemente me lo va a contar igualmente pero jo.
Lo que no voy a echar de menos va a ser el puto camino de hora y media para llegar a Somosaguas, mira tú por donde, la verdad que sin eso estoy muy bien (aunque sí a la gente de somos aguas aka mis amiguis uwu).
Me pondría a decir todo y a todos los que voy a echar de menos, pero eso sería copiar a Rocío y yo no soy una plagias y además entonces esto me ocuparía 378943 líneas y tampoco es plan de dar el coñazo que nadie ha venido hasta aquí para que le cuente mi vida, solo mis desgracias.
Pero bueno, 30 días y contando.

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