Poco después que a Rocío,
inevitablemente, también llega a 30 días mi cuenta atrás. Justo hoy, también. Y
creo que nuestro estado mental y emocional no es muy diferente, la verdad.
No sé muy bien cómo expresar los
nervios extraños que tengo, precisamente porque no son parecidos a ningunos que
se suele tener. Yo solo me voy cinco meses, pero me da la sensación de que se
me van a hacer a la vez muy cortos y muy largos.
Hoy he empezado a hacer la
maleta. No he metido mucho, tan solo cosas de invierno que sé que no me voy a
poner hasta entonces y algunos jerseys y sudaderas. Lo he hecho en parte porque
sabía que mi madre me iba a dar el coñazo si me tiraba la mañana leyendo en la
cama, y en parte porque no se me ocurría nada mejor con lo que quemar mi
energía nerviosa.
Veo que va a llegar la semana
anterior al viaje y voy a repetir cinco días seguidos el mismo outfit roñoso
porque ya tengo todo lo demás en la maleta.
Ni confirmo ni desmiento que hace
dos días, a las 7.15 de la mañana (ni más ni menos) que llegué de fiesta me
diera un buen breakdown y estuviera 10 min seguidos llorando en la almohada de
mi novio porque me dio mucho miedo darme cuenta de que en un mes ya no iba a
estar aquí. No solo no voy a estar aquí, sino que voy a estar sola.
La parte buena es que una amiga mía
de la uni a la que llamaremos Ana porque se llama Ana ha conseguido venir a la
misma ciudad que yo, y en el fondo siento que tengo ahí una especie de colchón,
que voy a estar con ella y la voy a poder dar el coñazo hasta que piense que no
debería haber ido allí.
Otra parte buena es que el mismo
día del breakdown tuve un sueño bastante agradable. En el sueño acababa de
llegar a Groningen y me estaba instalando y estaba muy contenta porque tenía un
espejo en mi cuarto que iba a decorar con dibujos de flores. En el sueño estaba
también nerviosa, pero a la vez tenía esta sensación de “venga, esto va a ser
genial y voy a disfrutarlo”. Fue como la parte buena de irme, sin nada de la
parte mala. Fue sorprendentemente agradable, y creo que me voy a agarrar a ese
sueño como si fuera un salvavidas.
No dudo ni por un momento de que
voy a echar de menos a toda mihente. Incluso voy a echar de menos a mis padres,
aunque sea agradable no tenerles todo el día encima de mí.
Por ahora, mis planes incluyen
escuchar La Hora Golfa que hagan mis amigos (como no lo hagáis vamos a tener
problemas voy a ir a por vosotros), y darle un buen uso al Skype para hablar
con todos ellos.
Voy a echar de menos a mi hermano
y a mi cuñada y me va a poner triste no poder ver cómo mi sobrinx en ciernes se
prepara para nacer, y me voy a chinar cuando nazca antes de que yo vuelva.
Probablemente me voy a poner a
tope con las inseguridades y me den tres úlceras lo siento cielo perdón.
Voy a echar de menos a María y a
tomar café con ella y que me cuente todas las cosas que haga con los bebés que
va a cuidar, aunque probablemente me lo va a contar igualmente pero jo.
Lo que no voy a echar de menos va
a ser el puto camino de hora y media para llegar a Somosaguas, mira tú por
donde, la verdad que sin eso estoy muy bien (aunque sí a la gente de somos
aguas aka mis amiguis uwu).
Me pondría a decir todo y a todos
los que voy a echar de menos, pero eso sería copiar a Rocío y yo no soy una
plagias y además entonces esto me ocuparía 378943 líneas y tampoco es plan de
dar el coñazo que nadie ha venido hasta aquí para que le cuente mi vida, solo
mis desgracias.
Pero bueno, 30 días y contando.
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