jueves, 26 de septiembre de 2019

Crónica de una muerte anunciada: la bicicleta como medio de transporte



Creo que ya es momento. Llevamos aquí el suficiente tiempo para contaros la realidad sobre ir todo el día en bicicleta cuando no estás acostumbrada.


Rocío:
La bicicleta. Cuando eres consciente de que te vas a Países Bajosa vivir una temporadita también te das cuenta que tu medio de transporte va a pasar de ser el coche y la maravillosa tarjeta a 16 lereles que te incluye todo, a una bicicleta. A ti, la que se aprendió todas las líneas de metro y pasa más tiempo en los intercambiadores de autobús que en su casa (Moncloa, te echo de menos). A ti, que el conductor de autobús del 621 te conoce y hasta se sabe tus dramas y tu nombre (media hora de bus con atasco dan para mucho). A la que te sabe decir en que estaciones de metro hay baño y dónde están. 


Pero oye, que de repente te hace gracia lo de la bici. Es barato, es saludable, es práctico. Se acabó esperar a autobuses y metros. Se acabó dejar que la aplicación de la CRTM te vacile pero sobre todo, SE ACABÓ APARCAR EL COCHE. Qué bonito, qué práctico, qué fácil. Te enseñaron a montar en bici cuando tenías 4 años, lo tienes todo bajo control. Da igual que destrozaste tu primera bici estampando con una pared y todo el manillar estuviese atado con cinta americana. Montar en bici NO se olvida, o eso llevas escuchando toda la vida.


Y es verdad, no se olvida. Pero claro, hay como muchos factores con los que no contaba. Yo me
imaginaba tranquilita, sosegada, como por el paseo marítimo de Benicassim donde hay cuatro
matados montando, o como cuando montaba en los portales de Madrid. No quiero sonar dramática
pero voy a morir por culpa de dos ruedas.


Nada más llegar a Tilburg, me quedé asombrada con las bicis. Jo, que bien organizado lo tienen,
mirales que apañaos. Poco después procedí a pillarme una bici y ahí empezó mi pequeño drama:
¿y los frenos?


Pues que NO están por lo general en el manillar, que se frena echando los pedales para atrás.
Y claro, yo, ansiosa, entré en una pequeña crisis: voy a morir. Llamé a mi madre una vez que llegué a casa y te dice: “Tranquila hija, es cuestión de acostumbrarse”. Si lo dice tu madre o Bad Bunny, estamos BIEN. Mi padre a la distancia insiste en que te compres un casco, pero es que nadie va con casco y sinceramente, entiendo tu preocupación.


Esa misma tarde me fui al centro con un amiwi y claro, llevábamos tres días en Tilburg y cero dominio en las bicicletas de manillares grandes y frenos para atrás. Encontrar el camino se complicó y optar por sacar el móvil para poner el GPS era un suicidio, ¿cómo iba a conducir con una mano si ya me costaba con dos? Imposible. 


Lo que hubiese estado guay saber de primeras es que había semáforos de bicis, semáforos de coche y semáforos de personas. Me tenía que bajar de la bici en cada semáforo en rojo porque perdía el equilibrio y arrancar costaba demonios (y a veces sigue costando). También hubiese estado guay saber que hay un carril doble en cada acera perpendicular al de los coches que va en una única dirección y que todo lo que nos gritaban en holandés y las señales que nos hacían era porque estábamos yendo en dirección contraria. 


Poco después me enteraría que las motos van por el carril bici. Y que hay policía en bici que te multa si no vas con dos manos en la bici, bebido, drogado o en dirección contraria.


Los siguientes días fueron lo que es la semana de introducción o TOP week, una semana que se resume en salir, beber, dormir poco, ser un despojo y pasarlo muy bien, eso sí. Ese mismo lunes me encontré con la pregunta que sería mi pan de cada día: ¿dónde  coñ* está mi bici? Tres cervezas, poca luz y más de mil bicicletas aparcadas me tuvieron 15 minutos buscando mi bici. Eché de menos aparcar y encontrar el coche, mucho más fácil que la bici. Pero no, no todo acaba ahí. Me monté en la bici y empezó a sonar a goma desgastada y en pleno drama, unos holandeses más majos que las pesetas me dijeron otra constante en la vida con bicicleta: “you have a flat tire”. Así que nada, me fui a la estación y con mi inglés de cuasi-borracha pregunté qué hacer y muy majas ellas, me llevaron a inflar la rueda donde un señor simpático. 


Al día siguiente me encontré con otro pequeño gran drama: montar la bici con resaca, sin haber dormido y con dolor de culo por el sillín. Pero si algo me hizo sentir inmortal fue montar en bici después del cantus: una media de 18 cervezas en 2 horas no pudieron conmigo y solo me caí redonda una vez en un semáforo. Si he podido hacer esto, puedo hacer cualquier cosa con la bici (spoiler:no).


Todo fue en orden hasta que se acabó la TOP week y me volví decente. Estuve sin beber alcohol 4 días, limpié mi habitación, hice una colada y fui a la compra. Y ella, que se creía que dominaba la bicicleta, perdió el equilibrio con las bolsas de la compra en los manillares y se cayó de la bici. Al día siguiente me compré una cesta.


Hubo unos día de distensión con la bicicleta y estuve muy tranquilita hasta que en el campus de la uni atropellé a un chaval. Estaba super nerviosa y el chaval, sano y salvo, me dijo que todo correcto pero me fui de ahí pues a pata y nerviosita.


Mencionar lo orgullosa que me sentí cuando Sofía aprendió a montar en bici, que hasta borracha monta ya bien.


Esa misma semana me pensé que mi bici era un tractor y me fui al centro a comprar en un súper con ofertas (prometo hacer un post hablando de este). Y claro, mucha cesta pero no me cupo una mierda y me volví a pata arrastrando cuatro bolsas, una mochila y una bici porque perdía el equilibrio montando.


Obviando el peligro que tiene montar en bici cieguísima y lo afortunada que soy de que no haya casi bicis ni coches a altas horas de la mañana, y de las aventuras y desventuras que nos pasan de fiesta (este post ya está en proceso), no todo son jajas. El martes pasado íbamos Diego y una masa de ron barato que creo que era yo volviendo de fiesta cuando nos paró la policía. Que les había llamado la atención que me estuviera cayendo de la bici todo el rato, o algo. Pero si algo tiene Diego es arte, así que cuando nos preguntaron que si estábamos bien y borrachos, Diego les empezó a contar que en nuestro país no es normal montar en bici y que yo estaba aprendiendo desde hace una semana. Yo, metida en el rol y en la película, sudando alcohol, les dije que estaba mejorando y que me estaba enseñando. Nos dijeron que si nos ayudaban y nosotros que todo estaba bien. Tres veces más me caí, una de ellas al parecer dije “no puedo estoy muy ciega”, en el barro y con la bici tirada encima. 


Por último pero no menos importante, el pasado martes había como de costumbre una fiesta temática en el Carpe, pub de la IESN de aquí de Tilburg. Esta fiesta, titulada “What would you be without your degree?” Implicaba a una Rocío metida en el papel de “sugar baby” con botas y gafas de sol incluidas, más 4 rebujitos y dos cervezas. ¿Resultado? Me choqué con la bici de una amiga y no solo rompí mis medias sino que tengo una preciosa herida en toda mi rodilla que estuvo sangrando toda la noche. 


La verdad que podría mencionar cosas como la de atar la bici con alguien y que se caigan, tirar todas las bicis en efecto dominó, los problemitas aparcando bicis, la gente que se rompe cosas montando en bici y tienen que pagar 300 lereles, el miedo súper racional a que te roben la bici... pero eso está muy normalizado ya. Hoy también casi muero saliendo del parking del súper. 






Bea:
Como ya ha adelantado Rocío, hoy he venido a este blog a hablar de una cosa: las malditas bicicletas en este país del demonio.
Lo cierto es que antes de venir aquí no le di muchas vueltas: sabía que casi todo el mundo las usaba, que eso quería decir que no iba a haber demasiados coches (lo cual es positivo), y que yo sabía montar bastante decentemente desde hace años. Ninguna locura, pero estaba lo suficientemente tranquila como para no entrar en pánico antes de tiempo.
Pero oh, sí, entré en pánico como una campeona en cuanto puse mi culito en ese sillín.
Como ya ha comentado Rocío, aquí las bicicletas (al menos la mía), no tienen frenos en el manillar sino que se frena pedaleando hacia atrás. Parece simple, pero já. Primer problema: el freno no es muy sensible. Hay que darle bien para que lo sienta.
Resultado de imagen de hay que acariciarlo fuerte para que lo sienta


Como todo el mundo presupone, el Erasmus es un periodo de independencia, de aprender cosas sobre la vida y sobre uno mismo. Una de las cosas que primero aprendí yo es que: me bloqueo bajo presión. Jaja sí, se me olvidaba cómo frenar.
Os dejo debajo una lista de los accidentes que he tenido en este primer mes, AKA tres semanas de utilizar la bici:
  • Golpeé en la rueda de atrás a un señor en un cruce porque me bloqueé. Me caí al suelo mientras gritaba “sORRY”; a lo que el hombre, muy agradable, respondió: sOrRy. Y me insultó en neerlandés, probablemente. Todo esto conmigo levantándome del suelo.
  • No calculé bien y le di en el bastón a una señora ciega que estaba cruzando la carretera y me siento bastante mal por esto.
  • No voy ni a hablar de cuantas veces casi me choco con coches que se me cruzan. Por cierto, aquí tampoco se lleva mucho eso de poner los jodidos intermitentes.
  • Y la mejor de todas, la que más dramática suena, la que voy a contar a más gente sacando de contexto, y la que probablemente me va a hacer beber en algún yo nunca: me pilló una moto. ((Contexto: era de noche, llovía a muerte, y me paré en un lado de la carretera para ponerme la capucha del chubasquero. Me paré donde no debía, mis luces son dynamos y por tanto se apagaron, y todo ese cúmulo de cosas hizo que un señor en moto no me viera y me golpeara. Yo casi ni toqué el suelo y solo me hice dos arañazos pero el señor se cayó y no se movía y por un momento pensé que lo había matao. Oops))


Todo esto me llevó a un bloqueo bastante chungo, que no alivió nada la situación porque yo en las venas llevo miedo en lugar de sangre. 
PERO TRANQUILOS, porque no todo es malo. El cerebro, muy sabio él, procede a hacer lo que lleva haciendo durante milenios de evolución para no perecer: adaptarse. Y desde hace unas semanas ya no he tenido más accidentes, voy mucho más tranquila y mucho menos cafre. De todo se sale, hermanos.
De hecho, para no rayarse, os doy un bonus de cosas positivas. Ya, ya sé que no habéis venido aquí a por cosas positivas, pero es lo que hay. Si queréis solo drama, ya podéis cerrar esta pestaña, se ha acabado la fiesta.
Va, allá va:
*Saber cuándo parar de beber se aprende*
Sí, en Españita no hay problema con llegar a las ocho de la mañana más borracho que una cuba, beberte un litro de agua y a dormir la mona. Aquí yo, personalmente, siento algo más de respeto por tener que volver a casa pedaleando. Así que he desarrollado un sistema para estar pedo toda la noche, pero que se me haya bajado lo suficiente cuando tengo que coger la bici como para no morir de camino.
Ya está, esa es la habilidad, y estoy muy contenta con ella. No sé exactamente cómo lo hago, pero mi correo está disponible para todo aquel que quiera preguntarme por este don. 
Imagen relacionada


Y bueno, yo creo que con este alarde de superioridad podemos ir chapando.
Como conclusión, quiero enviarle un mensaje a todo aquel que vaya a venir a este país con intención de vivir una temporada, o simplemente con intención de alquilar una bicicleta: nunca olvidéis que el truco para no llevaros una sorpresa desagradable es saber, ante todo, que todo otro individuo circulando a vuestro alrededor es muy probablemente gilipollas. No fiarse.

Si habéis llegado hasta aquí solo me queda daros las gracias por el apoyo incondicional hacia nuestro sufrimiento, y esperar que sigáis aquí para nuestro próximo post.

Con cariño, una chica que quiere cancelar su suscripción a ser adulta.





5 comentarios:

  1. Rocío si le pones peso a la parte de atrás de la bici no se mueve tanto y puedes volver con la compra.
    Beatriz déjate llevar por la inercia de la bici y no pedalés tanto, si te chocas con alguien no irás tan rápido.

    PD: Ponedle cuernos a la bici por delante, no os matais vosotras y controlais la población del país

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    1. Gracias amable desconocido (?) por invertir tiempo en leer nuestros posts y encima ayudarnos!!!!!!!!!!!!!! <3
      Yo la verdad que ya llevo dos semanas sin chocarme así que creo que estamos bien pero bueno después de ser atropellada por la moto ya no creo que me pueda ir mucho peor jjsjsjsjjsj

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    2. de ser atropellada se sale de tener una bici fea no

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  2. Carlos aka no carlos, no tengo parte de atrás:( pero gracias por los tips i appreciate <3333

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    1. De nada Carlos para servir (realmente no me deja elegir otro nombre), solo te queda rezar amiga mía
      Pd: respiraremos el mismo aire en noviembre salu2

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